lunes, noviembre 24

Títere de cartón

Tengo un títere de cartón. No es un títere cualquiera, el mío ríe, llora y habla; a veces también, se pasea. Fui yo quien le hice, un día de aburrimiento aunque lo hice más por melancolía que por entretenimiento. Primero le hice el tronco, luego los brazos, las piernas, las manos y los pies, luego le hice la cabeza, le puse pelo, ojos, orejas y nariz. Y en cuanto le puse la boca, me pareció verle coger una gran bocanada de aire pero no le di importancia, simplemente, no podía ser. Al día siguiente, tampoco fue, ni al siguiente del siguiente... le fui abandonando tras bailarle dos o tres veces sin mucho ritmo. Pasó un año en el desván hasta que vino mi madre un día, un día de profunda melancolía y me dijo: esto yo creo que te animaba ¿o no ? Profundamente lo abracé y tras una semana diciéndole que le quería, mi títere cobró vida. Me miró y me dijo que él también me quería. Desde entonces me ha agradecido que le haya construido, y yo a él por encerrarle le he pedido perdón. Con vida o sin vida, es mi títere de cartón.  

viernes, noviembre 21

Partiendo de un número Positivo

He decidido volver a actualizar mi blog. Tras borrar todas mis entradas de la red y re-diseñar mi plantilla blogger, he vuelto a las andadas con más fuerza y más potencia que nunca; porque esta vez es especial. En esta ocasión mi mundo ha vuelto ( como siempre) a dar un giro vertiginoso de 360º, soy la misma montaña rusa de siempre pero ahora diferente, ahora con más subidas que bajadas. 
La buena vibración me agarró el brazo, me dio media vuelta y mirándome fijamente a los ojos se acercó lentamente a mis labios y me besó. Me besó dulce y salado, me besó amargo y picante, me besó apasionada y delicadamente. Y fue entonces cuando me mordí el dedo índice y en él quedaron los restos de saliva más brillantes, más purpurinos que jamás había visto antes. No parto de cero, parto de un número positivo.